VEINTE AÑOS SIN DIANA DE GALES

El 31 de agosto de 1997 fallecía en un fatal accidente en el túnel del Pont del Alma de París, Lady Diana Frances Spencer, princesa de Gales. Moría la princesa y nacía el mito de quién, veinte años después de su muerte, sigue siendo un icono de estilo único. Su vestuario, complementos y cortes de pelo fueron copiados hasta la saciedad creando tendencia más que nadie. Una mujer elegante, querida e idolatrada cuyas pasiones fueron sus hijos, las causas benéficas y la moda.

 A través de los años, y gracias a los medios de comunicación, fuimos siguiendo la evolución personal y estilística de aquella tímida maestra de guardería que acabó convirtiéndose en la auténtica Princesa del Pueblo. Ella mejor que nadie supo usar la ropa como lenguaje sin palabras. ¿Te apetece recordar los mejores looks de la princesa Diana?

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El día de su compromiso oficial, Diana apareció ante las cámaras de forma tímida, con un vestido azul (que le echaba años encima), camisa anudada al cuello y un espectacular anillo de oro blanco rematado con un zafiro de doce quilates y catorce diamantes. Carlos tenía 34 años, Diana 19.

Si hay una cualidad que Diana aportó a su estilo, fue el carácter innovador que demostró en infinidad de ocasiones "pasando" así de las estrictas y protocolarias normas de vestimenta de la monarquía británica. La primera ocasión en la que lo demostró fue la noche del anuncio del compromiso matrimonial, ignorando por completo lo que por aquel entonces era un color sólo permitido para el luto, llevando un vestido de chiffon negro con escote palabra de honor de David y Elizabeth Emmanuel que suscitó un gran polémica por su color y escote. La propia Grace de Mónaco le dijo "Sólo vengo a decirte que, a partir de ahora, se pondrá peor"

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La boda de Carlos y Diana, que fue considerada como la boda del siglo, se celebró en la Catedral de San Pablo de Londres y tuvo una audiencia estimada (entre TV y radio) de 1.000 millones de personas. Su vestido, que hoy nos puede parecer desde desfasado a hortera, fue uno de los vestidos más copiados y deseados por las novias de los años 80. El vestido diseñado por David y Elizabeth Emmanuel, era de corte romántico elaborado en tafetán de seda color marfil, con inmensas mangas de farol, falda abullonada y 10.000 perlas.

Diana llevó la tiara Spencer de oro y brillantes, una de sus favoritas junto con la tiara "Cambridge", mientras que el príncipe Carlos lució el uniforme de la Marina Real. Dieron el "sí, quiero" ante 3.500 invitados entre los que no estuvieron los Reyes de España en señal de protesta porque la luna de miel de los príncipes de Gales comenzaba en Gibraltar.

Durante su luna de miel en el castillo de Balmoral, los recién casados aparecen sonrientes: Diana, desenfadada y juvenil, junto a un príncipe Carlos que viste el tradicional kilt.

Durante los primeros años de matrimonio con el príncipe Carlos, el vestuario de la princesa no desentonaba con el estilo royal británico: utilizaba vestidos que la hacían parecer mayor, incluso cursi, y que no se marcaban al cuerpo. Optaba por blusas con lazos, mangas abullonadas, tonos suaves... Su imagen era frágil, parecía asustada y tímida.

A partir del nacimiento del príncipe Harry, y quizás cuando empezaba a conocer las infidelidades de su marido con Camilla Parker-Bowles, su imagen empezó a cambiar al confiar en la modista Catherine Walker, quién supo sacar lo mejor de Diana. Empezó a lucir los trajes de chaqueta por encima de rodilla (algo poco común en la realeza) convirtiéndose en su look fetiche para los actos de día acompañados de sombreros y tocados. Para la noche optaba por vestidos largos de Bruce Oldfield, Catherine Walker o Jasper Cornan.

En noviembre de 1985 los príncipes de Gales realizaron una visita oficial a los EEUU. La princesa Diana le había comentado a la primera dama Nancy Reagan que uno de sus mayores sueños era conocer a John Travolta. Diana cumplió su sueño durante una recepción en la Casa Blanca en la que bailó con el actor canciones de Grease y Fiebre del sábado noche, ante la atenta mirada de los invitados y de su marido. Su baile dio la vuelta al mundo y su vestido azul marino de Víctor Edelstein, también.

Otro de los looks más icónicos de la princesa y que ha quedado grabado en nuestra retina, es este vestido blanco de perlas de Catherine Walker. Lo estrenó durante una visita a un centro cultural en Hong Kong el 8 de noviembre de 1989. Se trata del denominado "Elvis dress" por la similitud del bolero con los cuellos de las camisas que usaba Elvis Presley, rematado por la tiara "Cambridge". ¡Sencillamente perfecta!

En junio de 1990, Diana apareció en Ascot con un conjunto chaqueta corta y falda cruzada, de Catherine Walker y sombrero de estilo oriental de Philip Somerville, por tanto creó el color block mucho antes que Gucci, Sara Carbonero y Carlota Casiraghi lo pusieran de moda. Años más tarde, cuando su matrimonio hacía aguas por todas partes, Diana lo volvió a lucir en una visita a la India.

El color block no fue el único de las aportaciones de Diana al mundo de la moda: se atrevió a subir el largo de sus faldas hasta las rodillas (algo inaudito hasta la fecha en la realeza), usó pajaritas, las Converse, los vaqueros de talle alto o los vestidos largos con aberturas. También fue la primera mujer de una familia real en ser fotografiada en bikini.

A mediados de los noventa, cuando su matrimonio con el Príncipe Carlos era ya un fracaso, comenzó a vestir de Gianni Versace -se dice que le ofrecieron un millón de libras por protagonizar una de sus campañas publicitarias-, Chanel, Lacroix, Jimmy Choo, y a posar para Mario Testino.

Hasta que llegó el día que Diana decidió dar carpetazo a su fracasada historia de cuento de hadas. La misma noche que el príncipe Carlos confesaba su infidelidad en TV, Diana decidió sacar toda la artillería pesada para asistir a la cena de Vanity Fair luciendo el ya conocido como "vestido de la venganza" de la griega Christina Stambolian, un vestido que llevaba tiempo en su armario y que la propia Diana no quería ponerse al considerarlo "demasiado sexy". A partir de ahí, nacía una nueva Diana.

En 1995, la casa Dior diseñó para ella el bolso Lady Dior formando parte del club de las selectas que tienen un bolso con su nombre como Grace Kelly y Jane Birkin (Hermès), Alexa Chung (Mulberry) o Rihanna (Marc Jacobs). También fue muy fiel al bolso de Tod's que fue bautizado como D-Bag y que usó en los últimos años de su vida.

Diana, mito y leyenda, única y muy imitada, inspiró un estilo y sigue inspirándolo veinte años después. Algunas de las tendencias de moda que veremos este otoño/invierno, ya las llevó Diana mucho antes: los lunares, los vestidos plateados, el traje sastre con blazer XXL y la mezcla azul con negro.  

Fotografías: vía Pinterest

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