LOS PERFUMES DE ANNICK GOUTAL

Hace unos años, mientras paseaba por la rue de Castiglione de camino a ese epicentro de lujo y sofisticación que es la Place Vendome, encontré una perfumería decorada de forma elegante y que invitaba a entrar por su aspecto casi de museo.

En medio de una tienda donde abundaban los colores blancos y dorados, las lámparas de araña y los frascos de perfume perfectamente organizados en sus estanterías, me di cuenta que aquellas fragancias eran únicas, y especiales, que tenían esa magia que les hacía diferente del resto. Acaba de descubrir una marca de perfumes que sigue acompañándome en la actualidad: Annick Goutal.

La historia de Annick Goutal, una de las marcas más prestigiosas en cuanto a alta perfumería francesa, es una historia conmovedora ya que fue pianista y también modelo antes de convertirse en una de las mejores perfumistas de Francia. Un encuentro con un perfumista de la casa Robertet en Grasse, (ciudad donde se crean los perfumes más importantes del mundo) le hizo descubrir un nuevo talento, lo que le llevó a embarcarse en una aventura artística y olfativa que la llevaría hacia el éxito.

A los 30 años enfermó de cáncer. Decidió que la enfermedad no le iba a impedir hacer su sueño realidad, y ayudada por sus hermanas abrió su primera perfumería en la Rue de Bellechasse de París. Con su talento consiguió poco a poco ganarse la fama hasta ser internacional. A su muerte, en 1999, dejó más de 25 fragancias, muchas de ellas ya míticas. Su legado sigue más vivo que nunca gracias a su hija Camille Goutal e Isabelle Doyen, que han sabido mantener intacto el espíritu de Goutal.  

Sus fragancias de alta perfumería son absolutamente maravillosas y únicas. Son perfumes que evocan a la perfección las emociones y los recuerdos. Son refinados, glamurosos, románticos, con una estética cuidada en sus dos tipos de frascos, para evocarnos a esa forma a hacer las cosas con mimo, de forma tradicional y artesanal.

Los hay de dos tipos, unos de forma retro abullanados, con tapón dorado y lazo de organza dorado alrededor del cuello del frasco, y otro llamado “boule papillon”, inspirado en un frasco que la propia Goutal encontró en un anticuario, cuyo tapón representa a dos mariposas.

Las fragancias masculinas, se presentan en frasco cuadrado y decorados con una etiqueta, para darle un toque más artesanal.

Son muchas las fragancias de Goutal, más de 60, pero si tuviera que elegir entre alguna, me quedaría con las más icónicas de la marca: Eau d’Hadrien y Petite Chérie.

Eau d’Hadrien fue creada en 1981, es cítrica (contiene pomelo, mandarina, aldehídos y lima de Sicilia) e inspirada en la gran novela de Marguerite Yourcenar “Memorias de Adriano". Recuerda a un gran jardín mediterráneo, al verano, a las vacaciones, a tardes a la sombra de higueras y naranjas...

Petit Chérie, fue creada en 1998. Lo creó Goutal para su hija Camille, para que esa niña que se estaba haciendo mujer no perdiera parte de su inocencia, y seguir la esencia de crear una fragancia evocadora que trae a la memoria recuerdos o sentimientos.

Tal y como dijo Goutal: “Petite Chérie es un recuerdo de la mejilla de una joven que quieres besar cariñosamente”. Es afrutada, fresca, con una nota jugosa de pera que se funde con hierba cortada y un toque de rosa empolvada, combinada con la vainilla y el almizcle dejando una dulce estela.

En este 2017, Annick Goutal se ha aliado con la firma de moda francesa Claudie Pierlot para presentar una edición limitada de Petite Chérie, disponible en envase de 100 ml, al que se le suma un Nomadic spray y un mist para el cabello.

Las líneas de perfume de Annick Goutal también incluyen cremas para el cuidado del rostro y del cuerpo, toda una experiencia sensorial por sus propiedades, texturas y olores, y fragancias para el hogar (perfumes y velas).

Fotografías: vía Pinterest